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¿Cómo inculcarles el gusto por el esfuerzo?

A veces, por mucho que animemos a nuestros hijos al esfuerzo, que repitamos y repitamos, el mensaje no cala. Da la impresión de que algunos tienen un sentido innato del esfuerzo mientras que otros son unos auténticos vagos. Sin pánico: ya sea esfuerzo físico o intelectual, el esfuerzo se educa desde la más temprana edad. Algunos consejos de padres sobre un tema que nos parece esencial para crecer bien.

Consejo n.º 1: Enseñarles la frustración

"Creo que si mis hijos no se enfrentan a lo desagradable y a lo frustrante, ¡su aterrizaje en el mundo de los adultos corre el riesgo de ser violento! Para mí, el aprendizaje del esfuerzo pasa primero por cierta forma de frustración. En casa sabemos divertirnos (¡os lo aseguro!), pero cada uno debe arrimar el hombro cumpliendo los servicios que les pedimos antes de ir a entretenerse con diversas tentaciones variadas según las edades (una torre de kaplas, una colección de mariquitas, lectura repanchingada en el sofá…)."
Dominique, padre de Mahault, Ysée y Gonzague (8, 4 y 2 años)

Consejo n.º 2: Valorarlos, felicitarlos

"Creo que fue la semana pasada: Marie (4 años) puso la mesa por primera vez completamente sola. Llevaba varios días enseñándole cómo hacerlo y debo reconocer que me quedé impresionado por sus esfuerzos. La felicité de inmediato en voz alta, ¡para que toda la familia lo oyera! Por la noche, al acostarla, volví a hablarle de ello. Entonces recordé lo que nos había recomendado su maestra a principios de año: "Todo lo que os pido a vosotros, padres, es que felicitéis a vuestros hijos por todos los esfuerzos realizados en el colegio"." Grégoire, padre de Jules y Marie (7 y 4 años)

Consejo n.º 3: Aprovechar las vacaciones

"Cuando voy con prisas o estoy cansada, me cuesta pedirles a mis hijos que recojan el cuarto de baño o que se pongan los zapatos solos antes de ir al colegio. Tiendo a hacerlo por ellos. Me gusta aprovechar las vacaciones, cuando tenemos más tiempo y menos estrés, para desarrollar sus esfuerzos de aprendizaje. De hecho, he comprobado que generalmente (¡con alguna excepción!), los buenos hábitos adquiridos perduran cuando vuelve el cole."
Eléonore, madre de Arthus y Zoé (gemelos de 4 años)

Consejo n.º 4: Actividades que inculcan el sentido del esfuerzo

"Mis hijos hacen música desde que tienen 5 años. Eso les exige perseverancia y trabajo, pero a cambio son recompensados por su progresión y las piezas que hoy son capaces de tocar. Y en verano, solemos salir a caminar por la montaña; creo que también es una buena escuela del esfuerzo. En estas actividades está el hecho de aprender a esperar (que una melodía suene bien o que llegue la cima), eso también es el esfuerzo: la paciencia del resultado. ¡No todo llega de inmediato, al contrario de lo que nuestra sociedad podría hacernos creer!" Arthur, padre de Nicolas y Gaëtan (6 y 8 años)

Consejo n.º 5: Ajustar las expectativas a la edad del niño

"Mis tres hijos tienen 2, 5 y 7 años. Con la experiencia de mi hijo mayor, puedo afirmar que mis expectativas no siempre estuvieron ajustadas a sus capacidades. A decir verdad, pedirle que doblara una servilleta a los 4 años era sin duda un poco ambicioso. Por eso os propongo a continuación un resumen (¡no exhaustivo!) de los esfuerzos de servicio que podéis pedir razonablemente a vuestros hijos:

• De 2 a 3 años: guardar juegos en una caja, tirar la basura a la papelera, recoger las servilletas, la sal y la pimienta, colgar su abrigo en el pequeño perchero. A esta edad es importante dar instrucciones precisas y fragmentar las peticiones en microtareas.
• De 4 a 5 años: hacer la cama, limpiar la mesa de la cocina o la encimera, recoger su vajilla sucia y meterla en el lavavajillas, guardar pequeños utensilios de cocina…
• A partir de 6 años: poner la mesa de la A a la Z, vaciar el lavavajillas, hacer un montón con su ropa después de desvestirse por la noche…"
Annick, madre de Hugo, Pétronille y Louison (7, 5 y 2 años)

Dar ejemplo a diario

Nuestras vidas de adultos y de jóvenes padres nos exigen a menudo esfuerzos cotidianos. Puede ser interesante (¡sin presentar el esfuerzo como un sacrificio de cada instante!), verbalizar delante de nuestros hijos que ciertas acciones nos cuestan esfuerzo y que eso no significa que nos rindamos (aunque a veces soñemos con un baño caliente en solitario a las 18h del sábado, ¿verdad?).

Las frases de vuestros peques

« Me río a carcajadas. »
– Eliott, 5 años

« Mamá, voy rápido al vaterío. »
– Léa, 2 años

« ¡Te quiero con toda mi loura! »
– Ellie, 2 años

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