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Primer día de guardería: ¿cómo prepararlo bien?

¡El primer día de guardería es un gran paso en la vida de tu bebé… y también en la de sus padres! Un lugar nuevo, personas nuevas, pequeñas rutinas nuevas: poco a poco irá tomando forma una nueva vida cotidiana.

Para que esta transición sea lo más llevadera posible, te damos algunos consejos para preparar bien el primer día de guardería de tu bebé, sin intentar preverlo todo.

Preparar con calma esta nueva etapa antes de empezar

Hablar de la escuela infantil con palabras sencillas

Aunque sea muy pequeño, puedes empezar a hablarle al bebé de la escuela infantil en los días previos a su llegada. Puedes contarle de forma sencilla lo que va a pasar: conocerá un lugar nuevo, verá a otros niños, pasará tiempo con los profesionales que cuidarán de él… y después irán sus padres a recogerlo. No hace falta darle muchas explicaciones. Repetirle de vez en cuando unas pocas palabras familiares puede ayudar a que esta nueva etapa le resulte un poco menos desconocida.

Mantener los pequeños rituales de casa

Cuando cambian muchas cosas, las rutinas cobran aún más importancia.

El abrazo de la mañana, la canción antes de dormir, su peluche de apego favorito o el cuento de la noche deben seguir siendo los mismos. Estos pequeños rituales ayudan a mantener puntos de referencia conocidos mientras el bebé va descubriendo su nuevo entorno.

Preparar las cosas del bebé para la escuela infantil

Una vez que conozcas los detalles prácticos, llega el momento de preparar la famosa bolsa para la escuela infantil. La lista exacta varía de un centro a otro, así que empieza por comprobar qué pide la escuela infantil que lleves. Después, solo queda organizar las cosas que acompañarán al bebé cada día.

Preparar varias mudas de recambio

En la escuela infantil, una muda limpia puede necesitar un cambio enseguida: un pequeño escape del pañal, una comida algo movida o una actividad especialmente creativa.

Prepara varias mudas de recambio adecuadas para la estación, cómodas y fáciles de poner. Y como las cosas a veces se mezclan, acuérdate de marcarlas con el nombre del bebé.

Elegir una bolsa práctica y fácil de reconocer

La mochila formará parte del día a día del bebé. Por eso, debe tener espacio para sus cosas sin convertirse en el nuevo bolso de Mary Poppins. La mochila personalizada para bebé de Petit Picotin permite llevar fácilmente sus cositas y reconocerlas a primera vista. Con su nombre bordado, también se convierte en algo muy suyo que podrá seguir usando en vacaciones o incluso en sus primeras escapadas.

Meter el peluche de apego en la bolsa

Para algunos niños, el peluche de apego es un compañero imprescindible para las siestas y los momentos de separación.

Si la escuela infantil permite llevarlo, acuérdate de hacerle un hueco en la bolsa. Y, si puedes, tener otro igual en casa puede ser una buena idea: evitará la catástrofe nacional de dejarse el peluche de apego en la escuela infantil.

El gran día: una despedida con calma

Preparar la bolsa y la ropa la víspera

Ropa, bolsa, mudas de recambio, peluche de apego… prepararlo todo la víspera ayuda a empezar la mañana con más calma. Es un pequeño hábito que puede ahorrarte unos minutos muy valiosos cuando el bebé decide de repente que vestirse es totalmente opcional. Y, sobre todo, permite reservar la mañana para los mimos, el desayuno y la salida: cuando el día empieza temprano, esos minutos extra de tranquilidad siempre vienen bien.

Elegir ropa cómoda

Para pasar el día en la escuela infantil, la comodidad es lo primero. Elige ropa con la que el bebé pueda moverse, sentarse y jugar con facilidad, y que permita cambiarle sin complicaciones. Una muda fácil de poner también se agradece a la hora de cambiar el pañal.

No hace falta reservar el traje de gala para ese primer día: lo importante es que el bebé esté a gusto y pueda disfrutarlo.

Crear un pequeño ritual de despedida

Un beso, un abrazo, una frase que repites cada mañana… Un ritual de despedida puede ayudar al bebé a comprender poco a poco lo que va a pasar. Lo importante es que ese momento sea sencillo y predecible. La primera separación puede ser emotiva tanto para el bebé como para los padres, y es completamente normal. Y si aparecen algunas lágrimas, que no cunda el pánico: no significan necesariamente que el bebé vaya a pasar un mal día. El reencuentro será aún más dulce.

¿Y qué pasa con los padres?

Resolver todas tus dudas antes de dejar al bebé

Los primeros días pueden despertar muchas emociones… Para marcharte con más tranquilidad, hablar un poco con el equipo puede ser de gran ayuda.

¿Cómo organizan las siestas? ¿Cuándo dan las comidas? ¿Qué hacen si el bebé llora? ¿Cómo os informarán de cómo ha ido el día?

Aprovecha los primeros días para hacer todas las preguntas que necesites: ¡ninguna pregunta es demasiado pequeña!

Contarle al equipo cuáles son los hábitos del bebé

Conoces los pequeños detalles que facilitan el día a día de tu hijo: cómo se duerme, qué le gusta especialmente, las señales de que está cansado… Esta información es muy valiosa para el equipo, sobre todo durante los primeros días.

Con el tiempo, los profesionales también irán conociendo al bebé y sus hábitos. Precisamente para eso sirve el periodo de adaptación.

Volver a la tranquilidad del hogar después de la escuela infantil

Planear tardes tranquilas

Durante las primeras semanas, el bebé puede estar más cansado por la tarde. Los días están llenos de descubrimientos y a veces necesita un poco de tiempo para acostumbrarse al nuevo ritmo. En casa, no hace falta añadir más actividades: una tarde tranquila puede venirle muy bien. Una cena sencilla, un baño con sus textiles personalizados, unos mimos, un cuento y a dormir: a veces, eso es todo lo que necesita el bebé después de un día intenso.

Crear un pequeño ritual para el reencuentro

Después del ritual de despedida, ¿por qué no crear uno para el reencuentro? Un abrazo grande al volver a casa, un paseo corto, una merienda juntos o unos minutos de juego tranquilo… Estos momentos se convierten pronto en puntos de referencia muy valiosos en la nueva rutina y marcan la transición entre la escuela infantil y la casa.

Primer día de escuela infantil: las preguntas de los padres

Un bebé puede empezar a ir a la escuela infantil a partir de las 10 semanas. Pero no hay una edad única para empezar. Depende, entre otras cosas, de las necesidades de la familia, de la reincorporación al trabajo y de las plazas disponibles. Lo importante es preparar esta nueva etapa con el equipo que cuidará del bebé.

La duración de la adaptación varía según cada niño. Algunos se familiarizan enseguida con el nuevo entorno, mientras que otros necesitan varios días. El plan suele acordarse con el equipo y puede ajustarse según las reacciones del bebé.

Sí, es posible que siga llorando después de unos días. Cada bebé avanza a su ritmo. Para saber cómo le va realmente durante el día, no dudes en hablar con el equipo: ¿consigue calmarse, jugar, comer o dormir una vez que te has ido?

Durante las primeras semanas, el bebé puede estar más cansado por la tarde o necesitar más tranquilidad y mimos. Un día en la escuela infantil está lleno de cosas nuevas por descubrir. Unas tardes tranquilas y un horario de sueño adaptado pueden ayudarle a recuperar fuerzas.

No hace falta que todo sea perfecto

El primer día de escuela infantil marca el comienzo de una nueva rutina. El bebé conocerá a otras personas, descubrirá nuevas costumbres y poco a poco encontrará sus propios puntos de referencia.

Por tu parte, aprenderás a confiar en un equipo nuevo y a adaptarte a un ritmo diferente. Sobre todo, date tiempo para acostumbrarte. No existe un comienzo perfecto. Existe el de tu familia, con sus costumbres, sus pequeños ajustes y, muy pronto, ¡sus nuevos rituales!

Las ocurrencias de vuestros peques

«¡Date prisa despacito, mamá!».
– Gaspard, 3 años

«Tengo un tapón en la nariz».
– Romy, 2 años

«Quiero zumo de manzana con burbujas silenciosas».
– Oscar, 4 años

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